Hoy al recibir una llamada me vino inmediatamente una palabra a la mente… “tolerancia” que para mi significa continuar, incluso cuando eres arrojado contra una pared muy dura. Un cuadrado no logra rebotar, porque está hecho de líneas rectas, pero un balón lo logra, porque es redondo y es, generalmente liviano…sea cual sea su tamaño el rebotará de regreso. Trabajar con líneas rectas significa perder los alcances de las cosas, ser limitado y recibir dictámenes del presente…esta vida es todo lo que existe; en esta postura, podemos mirar directamente nuestros propósitos, sin amplitud o belleza alguna. Y las aristas del cuadrado, los cambios repentinos de dirección, pueden lastimar a las personas. No asociamos un balón con lastimar, sino…con jugar.
La tolerancia viene de percibir que todo es un enigma y que todas las cosas funcionan en círculos; lo que es incomodo ahora, pronto cambiará… hay un movimiento constante en la tolerancia, una flexibilidad para disfrutar de los cambios… un cuadrado encuentra su posición, y eso es todo… alguien tolerante puede ajustarse a cualquier situación, puede introducir un elemento de diversión y humor…el humor como tal viene de muchas cosas, de una necesidad de superar imperfecciones a la aflicción, o la desesperación, pero el humor de la tolerancia viene del optimismo completo.
¿Cómo es posible tener tolerancia, de un modo maravilloso, como una virtud en vez de una necesidad?... primero, hace falta amar la quietud, una y otra vez recorrer la silenciosa jornada interior, observar cómo se desdobla el cuadro de cada nacimiento, jugar mentalmente con ese ciclo o balón de acontecimientos…eso crea una sensación de belleza que, aunque los problemas y el lado feo sean vistos, son correctamente incorporados al patrón…ellos proveen el contraste.
Luego de eso, necesitamos amar a las personas, y no de un modo superficial, sino, como seres que también poseen un patrón intrincado de experiencias internas, como seres que poseen un talento singular en sus corazones y que la mayoría de las veces está encubierto…cuando comenzamos a mirar a los ojos a las personas y a percibir la peculiaridad de ellas, haciendo que ellas encuentren la nuestra, entonces la tolerancia se torna fácil…ella es una expresión de tu respeto por la calidad, por mantener una vida excepcional…tolerancia es decirle sí al juego de la vida y aprovecharlo.
Y para alcanzar esa tolerancia se requiere de nosotros flexibilidad que es como la belleza de un niño cuyos huesos todavía no calcificaron, cuyo cuerpo todavía no comenzó a acumular efectos y las tensiones de la vida… al contrario, hay suavidad, agilidad, alegría… y la flexibilidad en nosotros como adultos no es la elasticidad del cuerpo, sino la sutileza del pensamiento, es estar atento a que no se produzca acumulación o retención de dolor…es el dolor el que causa bloqueos, impide la espontaneidad de reacción y destruye la felicidad…
En un mundo perfectamente tolerante, la flexibilidad es una expresión de alegría, una voltereta espontánea de aire, la agilidad de la mente y del cuerpo juntos. Una danza…mientras tanto, se mueve el compás del tiempo, y se desliza por la vida con tanta suavidad y determinación como le es posible. Y, por sobre todo, transforma todo los problemas en lecciones.
Con amor…Luz.